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miércoles, 11 de abril de 2018

Sobre las críticas

He permanecido mucho tiempo, quizás demasiado, expectante. En primer lugar, porque cuando uno está ocupado concentrado trabajando en una tarea grande y/o complicada es mejor no perder demasiado tiempo hablando y menos discutiendo monsergas que se caen por su propio peso. A menos, claro, que no tengas interés en terminarla.

Ya os he dicho en alguna ocasión que cada cual es libre de leer y creer lo que guste pero la libertad bien entendida es cuando puedes elegir de entre varias opciones. De otro modo, ofreciendo información sesgada, lo que se consigue no es más que condicionar la opinión. 

Así que, después de mi última publicación, tras pedir un poco de "etiqueta" me veo en la obligación de ir un poco más allá porque incluso cuidando las formas es necesario ser crítico con lo que leemos. Y hablo de necesidad porque últimamente me he cansado de leer a falsos profetas que con la excusa o la pretensión de hacer "crítica constructiva", sin ningún ánimo ofrecer soluciones alternativas, se dedican a malvendernos su ideario con más o menos éxito. A mi entender, por poco que sea, más éxito del que se merecen. 

A menudo utilizamos de un modo inapropiado esta palabra para justificar lo que no son más que apreciaciones personales totalmente subjetivas que nada tienen que ver con la verdad.


"El pensar bien consiste, o en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad, de otra manera, caemos en un error."


Ahora, llegado este punto es conveniente conocer el alcance y significado de la palabra "crítica". Profundicemos un poco en lo que verdaderamente es una crítica y a que nos referimos cuando utilizamos este vocablo:

crítica
nombre femenino
  1. 1
    Acción de criticar.
  2. 2
    Conjunto de opiniones o juicios que responden a un análisis y que pueden resultar positivos o negativos.
  3. 3
    Conjunto de profesionales que se dedican a emitir este tipo de opiniones o juicios, en especial sobre obras literarias o artísticas.




Deberíamos ser mas cautos y después de conocer en profundidad los argumentos y el análisis de lo que estamos cuestionando, sólo entonces crearnos nuestro propio juicio. Eso es lo que hacen las personas racionales y con criterio. Todo demás es hacer de caja de resonancia de todo el ruido que emiten los que están convencidos fanáticamente, sin muchos argumentos, de algo y quieren conseguir que los demás nos sumemos a su causa para tener la fuerza que no pueden desplegar por si solos.

Os dejo con este brevísimo relato que tiene a propósito de los chismes y el ruido.


Relato: Los tres filtros de Socrates


Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera: 
“¡Maestro! Quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…” 


Sócrates lo interrumpió diciendo:


-“¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?


-“¿Los Tres Filtros…?”


-“Sí” – replicó Sócrates. -“El primer filtro es la VERDAD. ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”


-“No… lo oí decir a unos vecinos…”


-“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”


-“No, en realidad no… al contrario…”


-“¡Ah!” – interrumpió Sócrates.- “Entonces vamos a la último Filtro. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?”


– “Para ser sincero, no…. Necesario no es.”


– “Entonces -sonrió el sabio- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… sepultémoslo en el olvido…”


¿Tienes algo que decir a otra persona?. Recuerda pasarlo por la VERDAD, la BONDAD y la NECESIDAD antes de decirlo.

sábado, 3 de marzo de 2018

Sólo pido un poquito de "Netducación" y un mínimo de "Netiqueta" ¡Netiquétate!


Hacia muchísimo tiempo que no utilizaba este canal para compartir mis inquietudes con quien tenga a bien leerme; pero de todo este universo de publicaciones, unas más acertadas y otras menos, unas mas auténticas y otras menos, la primera de todas para mí fue precisamente esta, Blogger (inicialmente "Blogspot").  Por eso, aunque hoy pueda parecer muy del S. XX, guardo un  especial cariño a la plataforma que hizo que me picara el gusanillo de publicar. 

Publicar, compartir, muchas son las palabras que utilizamos para referirnos a lo que es, en resumen, una forma más de comunicación entre personas. Si bien es cierto que en el mundo virtual no se cumple aquello de <<menos es más>> o <<si no aporta nada a la frase ni lo digas ni lo escribas>>. Ahora parece que todo vale, aunque en realidad no sea así. Es por eso que con el uso masivo que estamos haciendo de las redes se ha hecho necesaria la "Netiqueta".

La "Netiqueta" nace de la necesidad de regular la intercomunicación entre los usuarios en internet, sobre todo en las redes sociales, y viene a ser tan necesaria como cuando nos vimos obligados a crear un código de circulación para regular la proliferación del uso de los coches. Hoy se nos hace impensable circular con nuestros vehículos sin respetar unas normas mínimas. Por ejemplo, sin mantener esas normas de respeto y educación mínimas los cada vez mas abundantes "trolls" simplemente serían usuarios ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, que no no siempre coincide con su sentido común. 

Prácticamente todo y tod@s aquell@s que quieren estar a la "última" o tienen perfiles "oficiales" en plataformas como el "cara-libro" o utilizan cualquiera de las muchas apps para chatear, desde la privacidad de las atalayas en que se han convertido sus dispositivos móviles. Tanto la inmediatez al publicar como la cantidad de las publicaciones puntúan muchísimo más que la calidad, el interés y/o el objeto de la publicación en si misma. No debería ser así pero lo cierto es que, para las personas que no gustan de profundizar en las cosas, si puntúan.

Volviendo al objeto de mi publicación y pese a todo el tiempo que ha pasado desde la última, es curioso como parece que esto sea una continuación de mi última entrada y de como los de siempre con sus ventiladores quieren seguir con lo de siempre, que nada cambie. Así parece y así es. Tampoco es de extrañar porque siempre les ha ido de maravilla y, como se suele decir, no les interesa cambiarlo fieles al principio de que lo que funciona no hay que cambiarlo. 

Su maravilloso plan solo tiene un fallo y es que, claro, igual al resto no nos ha ido tan de maravilla y va a resultar que ya nos hemos cansado de que ciertas cosas continúen como siempre. Por eso mi primera publicación, después de tanto tiempo, va encaminada precisamente a eso.

Me gustaría expresaros mi deseo de que las cosas cambien del mismo modo que cambiaron cuando dejamos de ir en burro y aprendimos a conducir respetando el código de circulación (aunque siempre hay y habrá de los que disfruten no respetándolos) y empezamos a disfrutar del gran avance que supouso y supone utilizar de un modo habitual nuestros coches y motos para mejorar nuestros desplazamientos y transportes.

¡Netiquetémonos!