ir a miweb

martes, 15 de mayo de 2012

Era cierto...

Cartel de la conocida película de los años 80  "Blade Runner"
 Muchas veces he imaginado que tipo de maravillas nos depararía el futuro. Recuerdo que cuando niño si se quería decir que algo era muy moderno o avanzado se le ponía el axioma: "...del siglo 21".
 Por ejemplo: la ropa... del siglo 21, los electrodomésticos... del siglo 21, la casa... del siglo 21,etc, etc,...
Ponías esa coletilla y parecía que estabas hablando de algo como de ciencia-ficción. En las revistas de ciencia se anunciaban avances inimaginables.

 Así que de verdad que tenía tantas esperanzas puestas en la llegada del siglo 21 que cuando vi la película "Blade Runner" me pareció un futuro de lo más creíble y durante muchos años estuve convencido que ciertamente el futuro sería algo muy parecido. Por un lado con toda la tecnología habida y por haber y por otro lado controlados por las multinacionales frías y calculadoras explotando a las personas igual que se explotan los recursos del planeta (en este caso los "recursos humanos").


 Todas esas ideas tan fascinadoras acerca de ese futuro tan prometedor me convirtieron en un apasionado amante de todo lo relacionado con los avances en ciencia o tecnología. Siempre me paraba en los kioscos a leer la portada del "Muy Interesante" y recuerdo como me miraba la gente con cara de asombro cuando les enseñaba la excelencias del lenguaje Basic en el Spectrum (el primer ordenador personal que vi arrancar en el salón de mi casa).


 Sin embargo hoy por hoy me sucede lo contrario me parece que hablo de un sueño cuando veo alucinar  a l@s veinteañer@s con batallitas del tipo: "... no es que no existiese el mando a distancia del televisor sino que sólo había dos canales de televisión, la segunda sólo desde mediodía y por la noche nada el mensaje de rey y ruido blanco", o "...recordáis cuando se hablaba de la política y sobre los políticos y no solamente de hipotecas y despidos o reformas laborales feudales", cuento y no se creen que en la calle el 90% conocía a nuestros dirigentes incluso algunos del extranjero y ahora sólo nos aprendemos los nombres del presidente, del ministro de trabajo y/o el de hacienda". Eso por no mencionar como nos creíamos a pies juntillas todo lo que nos vomitaba desde sus escaños la clase política, algo prácticamente considerado deporte de riesgo en nuestros días.

 Con el paso de los años un poco más mayorcito y mucho más cerca del dichoso año 2000, ¡QUE DECEPCIÓN! empiezas a darte cuenta que ya no les va a dar tiempo a construir las autopistas flotantes, ni a inventar todos esos artilugios, ni los mega-rascacielos con trenes de alta velocidad subiendo y bajando por la fachada. Te das cuenta que por muy kutres que te pareciesen los efectos especiales de las llamadas películas futuristas no tienen nada que ver con lo super-kutre que resulta la realidad; como se suele decir: "la realidad siempre supera a la ficción", hasta en lo kutre.

 Y ahora recien consumida la primera decada de este siglo tengo claro como el agua clara que todavía hay tiempo para decepcionarse un poco más. Hoy veo que vamos encaminados a una sociedad como la de la pelicula "In Time". En un lado del puente los de arriba y en el otro lado los de bajo que trabajan para mantener el status de los de arriba.

 Desde luego nunca llegué a imaginar que viviría en un país en el que se quiere desprestigiar a los que recriminan a nuestros gobernantes lo injustas que son las políticas sociales y económicas, por no hablar de las tramas de corrupción, que se están viendo en los últimos tiempos, por un lado a los sindicatos y por otro al resto de la ciudadanía.

 Hoy he de reconocer tristemente que era cierto, de verdad que el siglo 21 nos ha deparado acontecimientos inimaginables, eso si, más que avances yo les llamaría retrocesos.
Y no es estoy indignado estoy lo siguiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario